Arte

Recorriendo Exposiciones : ANDA-MIOS, conexión sostenible por Daniel Benoit Cassou

Daniel Benoit Cassou

Adriana Rostovsky (Montevideo, 1976) es una arquitecta que se ha desdoblado también como artista plástica.

Es egresada de la Universidad de la Republica del Uruguay (UDELAR) y en Artes Visuales por la Escuela Conceptual de Artes de Rietveld en Holanda, Ámsterdam.

Hasta el momento, lo que hemos visto en sus exhibiciones son propuestas que han estado pautadas en función de su formación profesional como arquitecta y sus obras provienen de dicho ámbito.
Sus trabajos fundamentalmente llevados a cabo moldeando papeles de calco usados para la diagramación de planos arquitectónicos, han sido motivo de una serie de formas que trascienden el elemento funcional logrando una introducción en el ámbito artístico provocando sensaciones que sobrepasan el concepto en cuestión, donde primero se percibe la poesía que evoca de desocultamiento de la imagen que se percibe a primera vista.
Sus muestras en distintas salas de Montevideo y Punta del Este han logrado una gran notoriedad de la artista que desde no hace muchos años reside en Montevideo luego de un largo período radicada en el exterior.
Una de ellas, llevada a cabo en Galería Ocho y Medio, tal vez la mas reducida en el espacio, fue sin dudas una de las mas contundentes.
También Rostovsky ha participado a nivel internacional y fuera de Uruguay en varios proyectos transdisciplinares tanto en Argentina, Chile, Holanda, Estados Unidos y Portugal.
Hace unos días Rostovsky bajo la curaduría de Jacqueline Lacasa, llevó a cabo una muestra individual titulada “ANDA-MIOS: conexión sostenible” en la sala de la Alianza Francesa de Montevideo.
Para el caso, la artista presentó tres módulos móviles compuestos por ensamblajes de elementos básicos que suelen ser usados para las construcciones de edificios o también utilizados como soportes para acceder a alturas superiores al alcance del ser humano como pueden ser los casos de los murales que se pintan en las fachadas de los edificios.
La muestra estuvo acompañada por una serie de bocetos que la arquitecta debió de diagramar para lograr los andamios expuestos, los cuales fueron expuestos a modo de mural sobre un panel que ocupa un gran espacio dentro de la amplia sala.
Asimismo Rostovsky presentó una escultura de tamaños reducidos, minúscula se podría decir al lado de los módulos, que representa un puente colgante llevado a cabo con palos y materiales provenientes de la naturaleza.
Todo lo que se resume en una apuesta que analiza y provoca un cuestionamiento de las formas aplicadas a la hora de la construcción dentro de la urbanización, la que cada vez ocupa mayores espacios sobre el planeta.
De acuerdo a la propuesta indagatoria de Rostovsky, el 40% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, perjudiciales para el hábitat, provienen de los edificios. De esa forma, la artista busca una concientización del ser humano que actúa cada vez mas dentro de una postura antropocentista.
La muestra se complementa con la actuación de los espectadores que la artista invita a participar trasladando los andamios por toda la sala.
Sin embargo mas allá de todo este claro abordaje que alude a la activación ecológica, la obra carece de la emotividad lírica necesaria para convertir una pieza en una obra de arte, aspecto que hasta ahora caracterizaba las propuestas de Rostovsky.
Hubiera sido mucho mas efectivo, contundente y removedor, haber presentado ese pequeño puente en un tamaño que ocupara toda la sala con restos de madera, paja, barro y papel desperdigados por el piso.

En definitiva, “Anda-Mios: conexión sostenible”, se reduce a una propuesta bien pensada, pero que habla mas de la arquitecta que de la artista.

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