Cultura

El día que Francia perdió Indochina por Eusebio Val

Los cementerios franceses tienen un espacio para honrar a los caídos en las dos guerras mundiales, dos conflictos –especialmente el segundo– sobre cuya razón moral no existe duda. También se recuerda, aunque de modo más discreto, “a los muertos en Indochina y el Norte de África (se evita citar a Argelia)”. Fueron guerras que, por mala conciencia, la memoria colectiva tiende a borrar.

Al acercarse el 70 aniversario de la humillante derrota de Diên Biên Phu, que marcó el final del colonialismo francés en Indochina después de casi un siglo, varios medios han hecho una labor didáctica hacia las jóvenes generaciones. Destaca el documental Indochina, la guerra olvidada, de la cadena pública France 3, emitido el pasado miércoles en hora de máxima audiencia y disponible en internet. Se trata de un escalofriante testimonio, con filmaciones sobre la situación de semiesclavitud en que vivía la población vietnamita y la escandalosa explotación de recursos por las empresas francesas, entre ellas Michelin, que se nutría de caucho. Las estampas de la guerra, muy crudas, muestran la brutalidad tanto de las tropas francesas como de la guerrilla comunista de Ho Chi Minh. Los aviones franceses desatan un infierno de fuego con las bombas de napalm que les suministraron los norteamericanos, ancianos y niños huyen despavoridos de aldeas. En un caso aparecen cabezas decapitadas clavadas en estacas. Frente a eso, el contraste de escenas de refinada vida social y de ocio entre la elite colonial francesa en Saigón.

El historiador Pierre Servent cree que se subestimó al enemigo, como con Argelia, el yihadismo y Putin

Diên Biên Phu fue un intento desesperado de revertir el curso de una guerra que había empezado en 1946, después del final de la ocupación japonesa y de que Francia reconquistara el territorio que poseía desde 1858 (el actual Vietnam, Laos y Camboya), en la época de Napoleón III. Aferrado todavía a su sueño imperial, París parecía ajena a los vientos anticoloniales que ya soplaban con fuerza y que iban a conducir a los británicos a conceder la independencia a India y Pakistán.

Antigua base aérea, Diên Biên Phu era una llanura de 65 kilómetros cuadrados, rodeada de montañas e insertada en territorio controlado por el Viet Minh. Los franceses querían convertirla en una trampa para atraer a la guerrilla comunista y asestarle un golpe mortal. Enviaron a miles de paracaidistas, construyeron una pista de aterrizaje, un hospital y hasta un burdel de campaña. Pero el enemigo, en un número superior y con enorme sacrificio, preparó un ataque que desbordó a los franceses. Fue un desastre, que se consumó el 7 de mayo de 1954. Hasta las prostitutas del burdel, vietnamitas, acabaron haciendo de enfermeras. Hubo 3.500 muertos y desaparecidos, y unos 11.000 prisioneros, muchos de los cuales no sobrevivirían. El Viet Minh perdió muchos más hombres, pero salió vencedor.

En una llanura rodeada de montañas crearon una pista de aterrizaje, un hospital y hasta un burdel

Antes de que la operación fracasara, los norteamericanos, que se habían implicado en la guerra con una ayuda masiva de armamento a Francia, llegaron a proponer el lanzamiento de dos bombas atómicas. La idea fue del secretario de Estado, John Foster Dulles. París se negó por temor a que provocara muchas víctimas entre sus propias tropas.

El conflicto de Indochina, a 9.000 kilómetros de la metrópoli fue, a la vez, una guerra colonial y de independencia, una guerra civil y un episodio de la guerra fría que se solapó con la contienda de Corea y con la llegada al poder de Mao en la China continental. Los estadounidenses relevarían a los franceses en Vietnam, cometiendo errores muy parecidos. Acabaron sufriendo también un revés quizás aún más traumático.

Francia quiso tender una trampa a la guerrilla comunista para asestarle un golpe mortal

En su reciente libro Diên Biên Phu, les lessons d’une défaite, Pierre Servent, coronel en la reserva historiador y analista, habla de “inocencia” y de “ceguera” de la estrategia política y militar francesa, sobre todo por subestimar al enemigo y la ideología que lo empujaba, por dejarse engañar por la personalidad y la retórica de Ho Chi Minh. En una conversación con La Vanguardia , Servent explicó que el mismo error se cometió, en parte, en la posterior guerra de Argelia e incluso frente a la amenaza del terrorismo yihadista, ignorada o infravalorada durante demasiado tiempo, así como ante el peligro que representaba Putin.

“En la guerra es muy importante la ubicuidad mental, el hecho de meterse en la cabeza del otro –añadió Servent–. En Indochina, como sucedió después con el yihadismo y también con Putin, hemos pasado demasiado tiempo proyectando sobre el otro nuestros esquemas mentales”.

La Vanguardia

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