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Un mundo armado hasta los dientes

«El riesgo de guerra no es inminente, pero no es imposible», alertaba en febrero la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Días antes, el canciller alemán Olaf Scholz aseguraba que “el riesgo de Rusia es real”. Y en las páginas de La Vanguardia , la ministra de Defensa española, Margarita Robles, defendía en marzo que la amenaza de guerra era “total y absoluta”. Dos años después de la guerra en Ucrania y con Oriente Medio incendiado por la guerra de Israel en Gaza y la amenaza de un estallido regional, los líderes europeos han enterrado el tabú de la amenaza bélica. No solo hablan a las claras de “guerra”, sino que han aumentado el gasto militar a unos niveles “sin precedentes”, según el informe que publica anualmente el Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz de Estocolmo (Sipri).

En el 2023 la carga militar representó el 37% del PIB ucraniano y Polonia aumentó un 75% su gasto en defensa

El principal conflicto que incentivó el gasto militar en el 2023 fue la guerra de Ucrania, no solo entre sus contendientes directos, sino también en Europa y entre los socios de la OTAN. El gasto militar en Rusia subió un 24% respecto al año anterior, hasta alcanzar los 109.000 millones de dólares –un 57% más que en el 2014, el año de la anexión de Crimea–, lo que significa un 16% del gasto total del Gobierno (el nivel más alto desde la disolución de la URSS) y supone un 5,9% del PIB.

En Ucrania, el gasto militar representó el 37% de su PIB (la cifra más alta en todo el mundo) y supuso nada menos que el 58% del gasto gubernamental, lo que está llevando al país a depender cada vez más de la asistencia exterior para cubrir el resto de las necesidades no militares, alerta el Sipri.

En el 2023, la inversión ucraniana en Defensa subió un 51%, hasta los 64.800 millones de dólares, lo que supone un 1.272% más que en el 2014. No obstante, a esto habría que sumar la ayuda militar recibida por más de 30 países, especialmente Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania. Kyiv recibió en el 2023 al menos 35.000 millones de dólares en ayuda militar, la mayor parte procedente de Washington, pese a las trabas de los republicanos, por lo que el gasto militar ucraniano total sería el equivalente al 91% del gasto ruso.

EE.UU. y la OTAN siguen siendo los mayores gastadores (55% del total), pero el frenesí armamentístico fue especialmente relevante entre los aliados europeos debido a la “percepción de amenaza” desde Moscú. “Para los estados europeos de la OTAN, los últimos dos años de guerra en Ucrania han cambiado profundamente su perspectiva sobre la seguridad”, explica Lorenzo Scarazzato, investigador del Sipri.

El gasto militar global llegó en el 2023 a los 2.443.000 millones de dólares, una cifra un 6,8% superior a la del 2022 y el mayor incremento de un año a otro desde el 2009. Desde que el prestigioso instituto comenzó a elaborar su informe anual, en 1988, el mundo nunca había invertido tanto en armas. “Los estados están priorizando la fuerza militar, pero se arriesgan a una espiral de acción-reacción en un escenario geopolítico y de seguridad cada vez más volátil”, alerta Nan Tian, investigador

El gasto militar en Europa llegó en el 2023 a los 588.000 millones de dólares, un 16% más que el año anterior, con el Reino Unido a la cabeza. Un ejemplo claro del cambio de paradigma que se vive en las cancillerías europeas desde el inicio de la invasión rusa sería Polonia, cuyo gasto militar se incrementó un 75% en un año. Con diferencia, el mayor incremento anual en todo el continente. Finlandia, que en el 2023 se convirtió en el miembro número 31 de la OTAN tras el viraje en su política exterior desencadenado por la guerra ucraniana, aumentó su gasto militar en un 54%.

En Oriente Medio, la guerra y las tensiones han alimentado el mayor incremento en el gasto militar en una década. En Israel, creció un 24%, debido principalmente a la ofensiva sobre Gaza tras los ataques de Hamas del 7 de octubre. Debido a que la guerra se inició casi a finales de año, es significativo fijarse en el gasto mensual. Si la media antes de octubre era de 1.800 millones de dólares al mes, en diciembre se disparaba hasta los 4.700 millones. Por su parte, el crecimiento en Irán, principal rival de Israel en la región, fue “marginal”, según el Sipri.

“Para los estados europeos de la OTAN, la guerra en Ucrania ha cambiado la visión sobre la seguridad”

Por otro lado, el incremento del gasto militar en China (que no ha cesado en los últimos 29 años) “ha propiciado que países como Japón o Taiwan aumenten sus capacidades militares, una tendencia que se acelerará en los próximos años”, dice Xiao Liang, del Sipri. No obstante, el informe también indica que el crecimiento en el gasto de Pekín se ha desacelerado en los últimos diez años, de la mano del crecimiento más lento de su economía.

El informe también destaca el incremento del gasto en América Central y el Caribe debido al creciente uso de la fuerza militar contra las bandas criminales a medida que “los gobiernos son incapaces de abordar el problema usando medios convencionales o porque prefieren respuestas inmediatas y frecuentemente más violentas”, concluye el investigador Diego Lopes da Silva.

La Vanguardia

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