Editorial

Woke versus woke…

Al abordar esta columna no tuvimos más remedio que ir a la génesis del término «woke» e informarnos de múltiples fuentes,  para poder opinar sobre un término  importado y que mucha gente en forma muy natural dice identificarse y compartir sin saber lo que ello significa.

El significado que pudimos determinar que mejor se adapta,  para enfocar la reflexión semanal es que»woke», es el pasado en inglés de «wake», que significa despertar.

Dicho termino surgió dentro de la comunidad negra de Estados Unidos y originalmente quería decir estar alerta a la injusticia racial.

Algunas personas, equivocadamente, a nuestro entender, la ven como una herramienta importante para la justicia social y la transformación positiva, mientras nosotros, la criticamos por su rigidez ideológica, su tendencia a la polarización y su enfoque en la cancelación de opiniones divergentes.

Es decir, que mientras que para algunos ser «woke» es tener conciencia social y racial, y cuestionar los paradigmas y las normas opresoras impuestas históricamente por la sociedad, para otros describe a personas que se creen moralmente superiores y quieren imponer sus ideas disolventes progresistas sobre el resto.

Actualmente el término «woke» se convirtió en sinónimo de políticas de izquierda o liberales, dentro la Agenda 2030, que abogan por cosas como la equidad racial y social, el feminismo mal entendido, el movimiento LGBT, el uso de pronombres de género neutro, el multiculturalismo,  el activismo ecológico y el derecho a abortar…todos conceptos contrarios a nuestra filosofía de vida.

Podríamos afirmar que woke se utiliza para «describir todo lo que antes podía calificarse de políticamente correcto'»

Desde nuestro punto de vista, argumentamos, sin ninguna duda,que esta ideología, porque de eso se trata,una ideología, contribuye inexorablemente a la polarización social al fomentar la división en base a identidades políticas raciales, de género u otras categorías. Esto dificulta el diálogo constructivo y la búsqueda de soluciones comunes para una sociedad que vive en positivo.

Reconocemos y comprendemos  que hay que atender las desigualdades y discriminaciones, postura que  las cuales compartimos, pero no bajo la mirada de woke,  ya que significa divisiones o desacuerdos significativos dentro de una sociedad ordenada.

No rehuimos lo que la «ruptura despertó», es decir  al debate sobre estrategias, prioridades o enfoques para abordar problemas sociales pero la ideología «woke» ha sido objeto de debates y controversias, especialmente en términos de sus efectos y consecuencias pero en una sola dirección.

Argumentamos después de analizar dicha ideología, que la cultura «woke» promueve una sensibilidad excesiva o una mentalidad de victimización, lo que podría dificultar encontrar puntos de encuentros generando una verdadera batalla cultural. 

Se tiende a simplificar temas complejos en términos de «bueno» y «malo», lo que puede llevar a una comprensión limitada de problemas sociales y políticos de manera intolerante hacia perspectivas que difieren de sus propias creencias, lo que limita el debate abierto y la exploración de ideas diversas.

En resumen, la principal debilidad de la ideología «woke» radica en su tendencia a promover una visión simplificada y a veces inflexible de los problemas sociales, lo que puede obstaculizar el diálogo constructivo y la búsqueda de soluciones inclusivas y equitativas.

Desde Patria Grande invitamos a ilustrarnos sobre este mal, que si bien no es nuevo, arrecia contra los buenos valores y principios de nuestra civilización.

El director

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