Opinión

Agenda 2030 y Agenda 2033 por Albert Cortina

Las dos ciudades, la de Dios y la de los hombres, en San Agustín, no están claramente delimitadas: su relación es de permanente conflicto.

La ciudad del hombre y la ciudad de Dios

Agustín, a lo largo de sus obras, trató el problema de la voluntad humana y de la tensión entre la búsqueda de la felicidad verdadera dada por los objetos de disfrute (aquellos fines que se buscan por sí mismos, sin miras a otra cosa, como por ejemplo, las virtudes morales) y la búsqueda mal encaminada de los objetos de uso (aquellas cosas que buscamos solo para un fin posterior, como por ejemplo los bienes materiales o el poder político).

Así como el individuo libra una lucha interna entre su voluntad buena y su voluntad pecaminosa, así también la “ciudad de los hombres” está en una dialéctica entre la búsqueda de la paz y la tendencia a la guerra, entre la justicia eterna y la justicia secular.

Una “ciudad de los hombres” que aspire a ser verdaderamente justa debe observar las leyes universales de la “ciudad de Dios” y debe generar sus leyes en relación con su situación particular (de lo que surge la diversidad de órdenes políticos), pero siempre evitando contradecir la ley divina.

El logo de la Agenda 2030 (la

El logo de la Agenda 2030 (la «ciudad del hombre») y el Agnus Dei (la «ciudad de Dios»). Imagen del Agnus Dei, de la iglesia del Sagrado Corazón de Wanatah (Indiana, Estados Unidos), Wikipedia.

A continuación, intentaremos contrastar dos agendas propuestas para la humanidad en estos tiempos, a la luz de este conflicto permanente entre “ciudad del hombre” y “ciudad de Dios”:

a) La agenda 2030: para el desarrollo sostenible del planeta, el bienestar y la prosperidad del ser humano, desde la perspectiva de la ciudad del hombre.

b) La agenda 2033: para la redención y salvación de la humanidad, restauración de la creación y la felicidad y santidad de cada persona, desde la perspectiva de la ciudad de Dios.

Agenda 2030

1. La agenda humana 2030 y la Doctrina Social de la Iglesia

Recientemente, en el marco del IESE Women in Leadership (I-WiL) Lunch y bajo el impulso de la profesora Nuria Chinchilla, se impartió por parte de mosén Joan Costa, doctor en Teología Moral, la conferencia titulada Agenda 2030 y Doctrina Social de la Iglesia.

La conferencia completa sobre ‘Agenda 2030 y Doctrina Social de la Iglesia’.

En la reseña de la conferencia que Chinchilla realiza en su blog personal titulada Desgranando la Agenda 2030: una reflexión en profundidad se resumen de forma sintética las ideas básicas que surgieron en la misma.

La profesora Chinchilla introduce la cuestión afirmando que “la relación entre la Agenda 2030 y la Doctrina Social de la Iglesia ha generado debate. Algunos argumentan que la Agenda 2030 puede entrar en conflicto con los valores fundamentales de la Iglesia, especialmente en aspectos como la anticoncepción o la perspectiva de género. Sin embargo, otros señalan que la Iglesia apoya en su mayoría los objetivos de la Agenda 2030, ya que reflejan la Doctrina Social de la Iglesia para un desarrollo sostenible, aunque con salvedades en puntos específicos. La encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, basada en la doctrina social católica, ha sido vista como un documento de referencia para organizaciones católicas de desarrollo en relación con la Agenda 2030”.

Un dato que aportó mosén Costa en su conferencia en el IESE es que la Santa Sede ha tenido voz, aunque no voto, en los debates generados en la ONU sobre la formulación de la Agenda 2030. Su implicación ha sido muy relevante y en ningún momento se ha subestimado la importancia de los temas tratados en dicha Agenda. De hecho, mosén Costa basa su intervención en el IESE en la exposición realizada por monseñor Bernardito Auza, observador de la Santa Sede en Naciones Unidas, en la Lectio Magistralis impartida en la Universidad Abad Oliba CEU en Barcelona, el 27 de enero de 2023.

Según monseñor Bernardito Auza, la posición de la Iglesia frente a la Agenda 2030 se resume en cuatro puntos fundamentales que mosén Joan Costa sintetizó en su conferencia de la forma siguiente:

“1. La mencionada participación de la Santa Sede en el proceso que dio lugar a la Agenda 2030, consciente de las buenas intenciones y los esfuerzos detrás de dicha iniciativa.

»2. La Santa Sede atribuye importancia a la Agenda 2030, y ha participado de forma activa en los debates, poniendo de manifiesto su postura ante los diferentes temas, si bien decidió no tener voto.

»3. La Santa Sede ha querido llamar la atención y advertir sobre las posibles consecuencias negativas de algunos aspectos de la Agenda, como su excesivo idealismo o el riesgo de colonización ideológica.

»4. La Santa Sede ha dado a conocer puntual y claramente sus reservas sobre algunos aspectos de la Agenda 2030, principalmente sobre la concepción del hombre y su naturaleza y dignidad, la sexualidad, el derecho a la vida y la familia y la importancia de los fundamentos del derecho internacional en la interpretación e implementación de la Agenda 2030”.

Finalmente, una de las conclusiones que mosén Joan Costa extrae a modo de reflexión en la conferencia en el IESE es que la bondad o el riesgo de la Agenda 2030 dependerán en gran medida de quienes protagonicen y lideren su ejecución e implementación. En este sentido, desde la Doctrina Social de la Iglesia, mosén Costa lanza una llamada a la acción a los ciudadanos católicos para implicarse activamente en su aplicación, en todos los ámbitos posibles. Según dicho sacerdote, “el discernimiento y la prudencia se deben convertir en nuestros principales aliados a la hora de evaluar, en cada caso concreto, el posible apoyo o el rechazo”. 

2. La agenda humana 2030 y el neocapitalismo globalista y tecnológico

Una visión católica mucho más crítica y holística de lo que supone la Agenda 2030 es la que nos ofrecía recientemente Carlos Llarandi, químico y miembro de Profesionales por el Bien Común y del Movimiento Cultural Cristiano en su conferencia en el encuentro interprofesional titulada: 2030: La agenda biopolítica del neocapitalismo.

Carlos Llarandi, sobre ‘2030: La agenda biopolítica del neocapitalismo’.

Llarandi comenzó su intervención poniendo sobre la mesa un dato alarmante: desde 2015, año en que se aprobó la Agenda 2030 y sus 17 objetivos de desarrollo sostenible, la pobreza y la desigualdad en el mundo han aumentado pese a que los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que los líderes mundiales pactaron en 2015 estaban centrados en la erradicación de la pobreza y la protección del planeta

Según el Informe sobre la desigualdad global 2022 del World Inequality Lab (diciembre 2021), el 10% más rico del mundo recibe el 50% de los ingresos mundiales, mientras que el 50% más pobre únicamente recibe el 8,5%. Respecto del patrimonio mundial, el 10% de la población posee el 76% del patrimonio mundial y el 50% más pobre el 2%.

Cabe preguntarse entonces: ¿por qué no se ha conseguido el objetivo principal de erradicación de la pobreza de la Agenda 2030 en ese periodo 2015-2022 y hasta la actualidad?

Carlos Llarandi propone, ante la realidad compleja e incierta que estamos viviendo, utilizar el método del análisis institucional. Por tanto, para valorar la Agenda 2030 se hace necesario comprender la estructura institucional del mundo que se está construyendo para implementar los objetivos y estrategias de gobernanza a medio y largo plazo y conocer sus finalidades formales y reales.

Dichas dinámicas institucionales tienen actualmente un campo de acción: el planeta entero y toda la humanidad.

Para comprender los objetivos reales de la Agenda 2030 según Carlos Llarandi es fundamental analizar la evolución del capitalismo desde la segunda mitad del siglo XX hasta su mutación postmoderna caracterizada por un neocapitalismo hibridado con un neomarxismo cultural y económico que pretende ser el fundamento del actual sistema globalitarista que se está implementando en todo el planeta en este siglo XXI.

Por otro lado, este Nuevo Orden Mundial necesita de las bioideologías (género, salud, ecocapitalismo, transhumanismo, posthumanismo, etc.) para consolidarse en las próximas décadas de la mano de las tecnologías exponenciales.

Durante estos últimos años, se han alterado las estructuras institucionales del mundo y se ha construido una nueva gobernanza mundial neoliberal y tecnocrática.

Un documento fundamental para entender este asalto y control a las instituciones internacionales por parte de las grandes corporaciones transnacionales es el Pacto Mundial de las Naciones Unidas [UN Global Compact] elaborado en su primera versión en 1999-2000. A partir de entonces, las grandes empresas empezaron a gestionar el mundo utilizando el mecanismo de la llamada “Responsabilidad Social Corporativa” y de sus fundaciones filantrópicas.

En estos momentos, según Llarandi, la gobernanza mundial neoliberal se reparte el poder de la siguiente forma:

a) La gestión económica del mundo: corresponde a las grandes corporaciones transnacionales, fundamentalmente occidentales y del ámbito anglosajón, que son las que realmente toman las decisiones económicas y políticas a través de organismos no democráticos como son: el Foro Económico Mundial [Davos], el Club Bilderberg, etc.

b) La legalización de las decisiones previamente adoptadas: realizada por los gobiernos y parlamentos estatales que mantienen aparentemente el poder político y democrático. No obstante, la desregularización se impone respecto a los intereses auténticamente vitales para la elite en el poder.

c) La legitimación de las bioideologías: realizada por la sociedad civil organizada capitalista y por las fundaciones filantrópicas que van introduciendo los nuevos valores y el neo-lenguaje de las bioideologías previamente diseñadas mediante la ingeniería social por los “amos del mundo”, a través de los medios de comunicación, la cultura, la educación, las artes, ciertas formas de espiritualidad y de religión sincrética, etc.

d) El control de los “no lugares”: realizada por las grandes mafias internacionales que controlan de forma alegal los países fallidos, los entornos no estructurados y los negocios claramente ilegales e inmorales.

Llegados a este punto, Carlos Llarandi se hace la siguiente pregunta en su conferencia: ¿qué se nos está ocultando realmente con la Agenda 2030?

En mi opinión, en estos momentos se está produciendo una auténtica guerra mundial híbrida por el poder hegemónico de este sistema globalitarista de corte cibertotalitario.

3. La agenda humana 2030 como documento integrado e indivisible con fundamentos anticristianos

Desde una visión también del ámbito católico, el Grupo de trabajo denominado “Amenazas globales” de la Fundación Neos, bajo la coordinación de Jorge Soley, miembro de European Dignity Watch y patrono de la Fundación ProVida de Cataluña, ha presentado recientemente el documento titulado: Desenmascarando la Agenda 2030.

Portada de 'Desenmascarando la Agenda 2030'.

Puedes descargar aquí ‘Desenmascarando la Agenda 2030’.

Este trabajo, en opinión del presidente de Neos, Jaime Mayor Oreja, zanja la cuestión sobre el juicio y valoración de la Agenda 2030 desde la perspectiva cristiana al recordar que “la reiteración existente en el propio texto de la Agenda -aparece en más de cinco ocasiones-, sobre el carácter integrado e indivisible de los objetivos y las metas de la misma. La Agenda, por tanto, está concebida por sus autores como un todo indivisible: o se acepta todo el contenido o se está frente a ella. Es la propia Agenda la que nos recuerda que los 17 objetivos de desarrollo sostenible no se pueden disociar, ni alcanzar de otra manera que a través de las 169 metas que se establecen”.

En este sentido, Jaime Mayor Oreja, en el prólogo del citado documento, compara la Agenda 2030 con «un caramelo envenenado revestido de una envoltura atractiva y seductora». El presidente de NEOS ha recordado que es en el núcleo de la Agenda 2030 donde reside la auténtica naturaleza de la misma: «El objetivo principal de la Agenda es el reemplazo, la sustitución y la destrucción de los fundamentos cristianos de nuestro actual orden social«.

Agenda 2033

1. La agenda divina 2033 de la redención y salvación

En contraposición a la Agenda 2030, proponemos trascender dicha agenda humana y ahondar en la agenda de Dios, debido a que en el año 2033 se celebrará el bimilenario del misterio de la Redención. Por eso debemos profundizar durante este periodo de tiempo, cómo poner en práctica las distintas formas de anunciar el Evangelio al mundo en el presente siglo XXI.

Proponemos pues, ahondar en esta agenda espiritual que debe ir alineada con el plan de Dios para la humanidad y para el resto de la creación. No podemos perder esta oportunidad. Debemos aprovechar estos años hasta el bimilenario de la Redención para que el mundo vuelva su mirada a Dios, los cristianos renovemos y fortalezcamos nuestra fe, e impulsemos así la evangelización en esta etapa incierta y compleja de la globalización secular que nos ha tocado vivir.

Con el padre Félix López Lozano, superior general de los Siervos del Hogar de la Madre y doctor en teología dogmática, hemos ido desgranado en distintos capítulos del programa El mundo que se avecina producido por HM TV, los objetivos esenciales de esa agenda espiritual para contemplar el misterio de la Redención y la salvación de la humanidad en Cristo, impulsando en la práctica sus metas de amor en acción y de acceso a la gracia santificante a través de los sacramentos. En este sentido, queda claro que la Eucaristía debe seguir siendo el punto central en la vida del cristiano. La Santa Misa y la Adoración Eucarística son dos pilares fundamentales de la Agenda 2033.

2. La agenda divina 2033 de la santidad

Y es que la finalidad de nuestra vida es llegar a la santidad, es decir, a la comunión en el amor con Dios.

Todos los grandes interrogantes del hombre y de la mujer contemporáneos están resueltos en Jesucristo. Él es el Alfa y Omega de la historia. Dios Padre nos lo ha dicho todo en Jesucristo, animándonos a poner los ojos en Él, puesto que Dios quiere hacernos partícipes de su vida divina. Y por ello, nos alerta de que no vivamos tan volcados hacia fuera, entre tantas imágenes y ruido, ya que podemos dejar pasar desapercibida la voz del Señor, el susurro que indica a nuestra alma la auténtica agenda divina para alcanzar la santidad y la vida eterna.

REL

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