Editorial

Destrozando la Constitución…perpetuando lo inconcebible

Día pasados, observamos con estupor como Francia utilizó su Constitución para perpetuar una normativa muy polémica y perversa, y de esa forma permanezca intacta a pesar de contravenir claramente valores supremos…la vida.

Perpetuar en su Constitución el derecho de abortar como lo hizo Francia, es lisa y llanamente atentar contra el orden natural .

Otorgar el rango constitucional a una normativa es un tema muy complejo y polémico, donde ciertos principios o valores, que están arraigados en la naturaleza misma deben ser respetados como es en este caso.

Aplicar este procedimiento a leyes que podrían ser vistas como contrarias al orden natural, puede ser percibido como un intento de imponer una ideología o agenda específica sobre la sociedad, incluso en contra de la opinión de una parte significativa de la población.

Esta disposición, a nuestro entender, entra en conflicto con  derechos fundamentales, como la libertad de expresión, la libertad religiosa o los derechos reproductivos, generando debates éticos y legales complejos.

En resumen, la legislación y constitucionalización de leyes que se perciben como contrarias al orden natural son altamente controversia  y generan debates intensos en la sociedad, involucrando consideraciones, valores y principios sagrados para una sociedad.

Una normativa que les beneficia a determinados colectivos alineados con la Agenda Mundial, y a su vez se incorpore a la Constitución, dificultaría su modificación o revocación en el futuro dejando expuesto lo perverso de tal actitud.

Intentar constitucionalizar ciertas políticas para asegurar su vigencia a largo plazo, incluso si no cuentan con un amplio apoyo popular y además son antinaturales, es una actitud muy mediocre y mezquina de un país que se precia de desarrollado.

Sabemos que incluir una ley en la Constitución, si  tiene efectos negativos o no deseables, puede ser muy difícil de corregir o cambiar debido a las barreras constitucionales.

Una ley constitucionalizada tiene un estatus superior sobre otras leyes, lo que puede generar conflictos si existen leyes ordinarias o normativas que entran en conflicto con ella.

Esta actitud de Francia limita también la democracia, al hacer que ciertas leyes sean casi inamovibles, sin un proceso extremadamente complejo, limitando la capacidad de los ciudadanos y sus representantes para tomar decisiones democráticas sobre políticas públicas de muy largo plazo.

En resumen, poner un rango constitucional a una ley de esta naturaleza, debe ser considerado una verdadera perversidad, desde cualquier perspectiva, lo que implica rotundamente que se  impone una conducta que es contraria a la vida misma.

Pongamos las barbas en remojo…en Uruguay no somos inmunes a tal atropello y debemos estar estar atento a cualquier intento de imitar tal aberración..

El director.

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