Editorial

Apología del delito…

Días pasados, tuvimos la oportunidad de presenciar una entrevista por televisión, a un conocido narcotraficante.

Se han escrito muchas columnas sobre dicho programa periodístico, que según analistas fue uno de los más vistos en los últimos tiempos.

Desde nuestro punto de vista, nos dejó más dudas que certezas, pero algo nos quedó claro…caminamos sobre una línea muy delgada; donde aparece la apología del delito como la idea de mayor fuerza…y eso no está bueno.

Vendo pero no consumo; frase que expresa lo más perverso del ser humano; lo más oscuro del interior que dibuja claramente lo que nos deja esta reflexión semanal. 

Este término se utiliza para describir situaciones en las que una persona elogia, respalda o promueve la realización de actividades criminales.

La apología del delito puede manifestarse de diversas maneras, como discursos, escritos, acciones o cualquier forma de comunicación que respalde o incite a la comisión de actos delictivos.

Es importante tener en cuenta que este fenómeno no está protegido por la libertad de expresión en muchos sistemas legales, ya que implica un riesgo para la seguridad pública y puede contribuir al fomento de actividades ilegales.

Y aquí está parte de la clave de la reflexión semanal.

Las leyes que prohíben la apología del delito varían según el país y su sistema legal, y generalmente se aplican para prevenir la incitación a la violencia, la promoción del terrorismo u otras formas de comportamiento criminal.

En muchos casos, la apología del delito puede ser castigada legalmente y considerada como un delito por sí misma.

Las autoridades suelen intervenir cuando hay evidencia clara de que la expresión o la conducta están incitando directamente a la comisión de actos delictivos.

Es fundamental tener en cuenta las leyes y regulaciones específicas de cada jurisdicción para comprender cómo se trata la apología del delito y cuáles son las consecuencias legales asociadas.

Defender las prácticas ilegales por parte de sus defensores, pueden dañar a la sociedad en su conjunto y a su vez refleja la idea de que aquellos que están encargados de proteger y mantener el orden pueden, en algunos casos, contribuir negativamente al bien común .

Esta conducta cuando se hace pública y se aplaude, nos lleva a una pérdida de confianza en las Instituciones.

Cuando los defensores de la ley participan en prácticas ilegales, como lo mencionó el entrevistado, puede erosionar la confianza del público en las instituciones encargadas de mantener el orden.

La confianza en la legalidad y la justicia es esencial para el buen funcionamiento de una sociedad.

Defender una postura clara contra la apología del delito, es esencial para preservar la seguridad y el bienestar de la sociedad.

En la entrevista consideramos que se subestimó la inteligencia de los orientales, lo que provoca un enfoque problemático y poco constructivo en el contexto de la democracia.

Por lo expuesto  consideramos que ese tipo de entrevista no aportan elementos positivos a la sociedad.

El Director.

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